Enfrenta las épocas de sequía venideras con Tanques de Almacenamiento


La Comisión Nacional del Agua tiene en funcionamiento varios programas, que además de apoyar iniciativas para el cuidado del agua, tiene su vista en los fenómenos meteorológicos para estar alerta y reaccionar ante futuras contingencias ambientales que afecten a la ciudadanía y al campo. De acuerdo a sus estudios, se tiene pronosticado que este 2017 será un año difícil para el sector agrícola pues se espera que haya muy escasas lluvias; el reporte se hizo público para que las autoridades tomen las medidas necesarias que aseguren las fuentes alimentarias de la población.

El Monitor de Sequía en México produjo datos alarmantes en el mes de abril, al tener regiones tanto del extremo Pacífico como del Golfo de México con puntos clasificados como anormalmente secos, entre ellos Jalisco, Michoacán, la península de Yucatán, puntos con sequía severa en Tabasco, Veracruz y sequía extrema en Oaxaca, que junto con Guerrero son los estados con el mayor impacto por esta condición climática.

Dado lo imprevisible de los fenómenos naturales, en conjunto con el impacto ambiental que las actividades humanas producen (que sería muy ambicioso que se corrigiera en el corto plazo), de las soluciones más viables y efectivas en costos es invertir en sistemas de almacenamiento, tanto para captura de agua en tiempos de lluvia como para la recolección a través de la red pública o servicio de pipas. Con tanques de almacenamiento, podemos contrarrestar la incertidumbre y asegurar que nuestros cultivos tengan el agua necesaria durante todo el ciclo de su crecimiento.

Para cubrir distintos volúmenes y necesidades, los tanques de polietileno en alta densidad que ofrece Tecnotanques van desde los 5 mil hasta los 40 mil litros de capacidad, que por su material y construcción ofrece múltiples beneficios:

- Ahorro al movilizarlos, por ser más ligeros que su contraparte en metal.

- Son anticorrosivos, resistentes a los rayos ultravioleta y no agregan contaminantes o partículas plásticas al agua contenida.

- Cuentan con la aprobación de la NSF (National Sanitation Foundation, organismo americano para certificación de estándares de salud) por lo que son de grado alimenticio.

- El polietileno de alta densidad utilizado para construir los tanques tiene la certificación de la FDA (Food and Drug Administration de Estados Unidos), que también le otorga el grado alimenticio.

- La construcción es de una sola pieza, que con su diseño tienen una alta resistencia mecánica, haciéndolos muy durables, sea para uso estático o para transporte.

- Pueden llegar a una vida útil de 30 años, con mantenimiento mínimo.

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Optimización en uso del agua: 5 sistemas de riego de consumo eficiente



La disciplina en el uso del agua es parte esencial en la recuperación del daño que los asentamientos humanos han producido en el ambiente. Más aún, la industria agrícola que tiene en hombros la responsabilidad de producir la alimentación necesaria para nuestra subsistencia, debe persistir en la investigación y desarrollo para conseguir mejores resultados en productividad, favoreciendo las soluciones sustentables que reduzcan el impacto al ambiente y fomenten su mejoría.

Los siguientes sistemas de riego están diseñados para la utilización eficiente del agua, que al aplicarlos podremos aspirar a mayor productividad y mejoras ecológicas:

1. Multicompuertas 
Este sistema utiliza una serie de tuberías livianas que pueden reconectarse y transportarse a distintas partes del terreno. Funcionan a baja presión (a menos de un metro de desnivel) con válvulas para controlar el caudal hacia los surcos, controlando así la cantidad de agua utilizada, surtiendo el líquido necesario de forma rápida y evitando desperdicios. La eficiencia de este sistema es comparable con la del goteo y el pivote central, con menor inversión.

2. Aspersión
Su diseño está pensado en imitar el proceso natural de la lluvia, de forma localizada. En conjugación de tuberías que reciben agua con una presión controlada y dispositivos que pulverizan el agua para caer por simple gravedad, se asegura que la distribución es homogénea en las zonas seleccionadas. El suministro de agua que asegura la presión puede ir en tanques de alta capacidad montados en un vehículo para seguir a los sistemas móviles o tener lugar fijo para las instalaciones de tubería permanentes.

3. Microaspersión
Siguiendo la línea en que se imita el proceso natural de precipitación, las tuberías y complementos producen gotas pequeñas, acompañados algunos de deflectores giratorios para aumentar el diámetro de distribución por dispositivo aspersor. Se conserva el beneficio de la uniformidad y el uso eficiente del agua para mantener los niveles necesarios de hidratación; entre sus aplicaciones está el riego en bajo volumen de cultivos hortícolas, fruticultura, plantas de ornato, viveros e invernaderos.

4. Goteo
Este sistema se caracteriza por distribuir de forma lenta y localizada, enfocando a cada planta de forma directa y evitar que el riego sea aprovechado por las hierbas no deseadas, representando uno de los métodos más eficientes al tener un control superior sobre la cantidad de agua utilizada y un bajo consumo de energía al no necesitar alta presión. Los dispositivos de goteo pueden ser fijos o por configuración automatizada, pudiendo aplicar dosis de nutrientes para mejorar el rendimiento del cultivo.

5. Drenaje subterráneo en terrenos agrícolas
Como su nombre lo dice, todo el manejo del agua sucede bajo tierra, ayudados por un sistema de tuberías que funcionan de forma similar al riego por goteo para alimentar a las raíces de forma más directa. Entre sus principales ventajas está el poder mantener la humedad incluyendo los días de temporada seca sin desperdicio, con una menor necesidad energética para la distribución. Al estar bajo tierra, no se promueve la manifestación de hierbas cuyas semillas son aerotransportadas.

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El mal uso del agua, causal de una inferior producción en el campo



La geografía de México es vasta y con alta diversidad, para cubrir los más extremos estados de las zonas desérticas y los manglares llenos de vida. Esta polarización y una serie de hábitos de nuestras comunidades han hecho que el agua se vuelva cada vez más escasa, para consumo humano y para los cultivos agrícolas necesarios para nuestra subsistencia.

Hasta la fecha, el 80% de las tierras que están designadas para el cultivo han sufrido daños por el excesivo pastoreo, abuso de pesticidas y la mala administración del agua; este círculo vicioso se ha mantenido, reduciendo las zonas cultivables, según los datos recopilados por la Comisión de Zonas Áridas (CONAZA), el Programa Nacional Contra la Sequía (PRONACOSE) y la Comisión Nacional del Agua, donde se hace evidente que la escasez de agua es mayormente causado por nuestras actividades industriales, agrícolas y urbanas, independiente a los ciclos naturales de precipitación.

El panorama mundial también refleja la problemática de la degradación de los suelos, con 50% de los terrenos designados a la actividad convirtiéndose gradualmente en desiertos. Los pronósticos para siguientes años es que la capacidad productiva del campo se verá reducida en un 12%, haciendo que se encarezcan los productos hasta en un 30% por el aumento en la dificultad de producirlos y cumplir con la creciente demanda de la población. Las iniciativas internacionales dieron luz a la Convención de las Naciones Unidas para la

Lucha contra la Desertificación, para integrarse a los esfuerzos del Convenio de Biodiversidad Ecológica y la división de las Naciones Unidas para atender al cambio climático, con el fin de reducir los efectos de los asentamientos humanos en nuestro planeta.

En el 2011 se funda la Pronacose y trabajando junto las actividades de los distintos gobiernos estatales, se busca conseguir una mayor eficiencia en el consumo del agua, combinado con mejores técnicas agrícolas, que reduzcan el impacto ambiental y a la vez adoptar a cultivos que saquen mayor provecho de las variaciones climáticas.

El reto para las distintas regiones será el manejo del agua, donde el norte del país tiene limitado el acceso al líquido y la excavación de nuevos pozos hace peligrar el balance actual; en la parte sur dándose el efecto opuesto, donde se tienen excesos e inundaciones por temporal y hace falta mejorar en las medidas para canalizar y almacenar agua para un mejor manejo de la misma.

Rezago en el campo mexicano: el salto requerido para mejorar la productividad


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) es un organismo cuyas actividades están encaminadas hacia conseguir la seguridad alimentaria para todos los habitantes del mundo, con programas intensivos para el desarrollo en países con altos índices de pobreza para lograr su autosuficiencia, la mejora de su salud y el crecimiento económico. Como parte de sus actividades es ser un termómetro de la situación actual para que los gobiernos tengan información exacta y puntual que ayude a sustentar sus iniciativas internas y las colaboraciones entre otros países para beneficio mutuo.

En recientes estudios de la FAO, México se ha hecho notar por ir a la zaga en toda Latinoamérica, ya que en los últimos diez años, su crecimiento en productividad ha estado por debajo del promedio encontrado en otras naciones del bloque, 1.1% VS el 2.5% del resto.

Según la representante de la FAO, Nuria Urquía Fernández, las cifras de México en productividad en grano son iguales o inferiores a las cifras de Centroamérica. La ironía es evidente cuando el país es un poderoso productor de maíz y necesita importarlo para cubrir la demanda interna.

De los principales problemas identificados como causa de este rezago, es la falta de inversión en infraestructura, capacitación y la desbalanceada asignación de los recursos de gobierno, favoreciendo a otros sectores. El análisis revela que el 10% de los productores generan 80% de las ventas, mientras que el 75% de los agricultores se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Por ello se invita a las autoridades a reconsiderar sus programas, ya que hay un importante grupo de personas que con el impulso necesario podrían crear oportunidades, empleos y resultados superiores para el campo.

Dentro de las alternativas a explorar no es tan determinante encontrar nuevas áreas cultivables, sino lograr que nuestros campos puedan mejorar su ritmo productivo. El rendimiento medio por hectárea en nuestro país es de 3.3 toneladas por hectárea, mientras que sitios como Chile se producen 10 toneladas y 9.5 en Estados Unidos. ¿Qué los hace diferentes? Inversión en el campo, investigación para mejorar cultivos y financiamiento de maquinaria pesada que acelere los procesos de preparación de tierra, siembra, riego, fumigación, cosecha y distribución.

En México se busca revertir la tendencia y hacer los cambios necesarios; recientemente se toma la presidencia del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), cuyo fin es precisamente el impulso de la productividad en el campo, se presenta una oportunidad histórica para elevar nuestra productividad de forma sustentable.

El reto del crecimiento poblacional mundial y la alimentación que necesita


Podríamos decir que los avances tecnológicos en el campo apenas en el último par de siglos comenzaron a traer una evolución a una industria dependiente de técnicas milenarias de cultivo, cuyos resultados fueron suficientes y no necesitaron cambiar sino hasta la actualidad.

De hecho podemos ver en momentos de la historia que grandes potencias son llevadas a su inminente caída por tener problemas al encontrar soluciones para sustentar las necesidades de sus ciudadanos.

El escenario de escasez está por repetirse en nuestros días, pues a partir del siglo XX la población ha estado creciendo a nivel exponencial y no hay señales de nivelarse; se tienen proyecciones que para el año 2050 podríamos llegar a los 10 mil millones de personas, cuya cifra crea un dilema técnico ecológico en tiempos que deseamos cambiar a los biocombustibles, haciendo que la capacidad del sector agrícola sea peleada para fines energéticos y para nuestra alimentación.

De acuerdo a cifras de producción actual mundial, de todos los cultivos solamente se necesitan algunos cereales. 60 por ciento del arroz y trigo y el 30 por ciento de maíz se dedica al consumo humano; según la proyección de la demanda en el 2050, deberíamos producir en esas fechas un 50 por ciento más de lo que se dedica actualmente.

Entre las soluciones inmediatas es aumentar las áreas de cultivo, pero el reto es que muchos espacios que podríamos utilizar no son aptos, por las características del terreno o por afectar zonas ocupadas por bosques y su fauna. Por otra parte, el crecimiento de la mancha urbana va gradualmente invadiendo los terrenos que en algún momento eran áreas cultivables.

Algunas de las soluciones viables es el aumento de la productividad de las áreas de cultivo, ya sea por el aumento de la frecuencia entre sembrado y cosecha por eficiencia en procesos y mejoras para conseguir una temprana maduración de los cultivos, considerando rotación y suplementos a la tierra para que puedan sostener este cultivo acelerado sin empobrecer la tierra.

Aunque los estudios genéticos del maíz y otros cultivos para mejorar su resiliencia ante plagas y fenómenos climáticos producen acaloradas discusiones, es una realidad que el análisis y mejora de cada variedad, traerá oportunidad para los cultivos puedan sobrevivir en lugares de condiciones más adversas, potencializando junto con una eficiente tecnología de sembrado y posterior acopio, y así responder ante las necesidades de todos los países en años venideros, en especial para evitar la polarización de las economías en desarrollo, que podrían recibir el mayor impacto.

Impulso económico y acuerdos binacionales para el desarrollo del sector agrícola



El sector agrícola se ha presentado en la economía nacional como un camino viable en tiempos de mercados globales, que además de los retornos que puedan producirse, está la creación de empleos y diversificación conjugada con otras industrias, como la manufacturera y de tecnología agrícola.

De acuerdo a los comunicados de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) han reconocido el potencial del sector agrícola, que representa el 5% del producto interno bruto nacional y 26% respecto al sector de manufactura, de donde se conjugan 800 mil empleos. Por ello y el potencial para su crecimiento, tanto el gobierno federal como la iniciativa privada tienen pláticas conjuntas para invertir en el desarrollo del sector, habiendo ya considerado propuestas de proyectos prometedores en los estados de Morelos, Guerrero, Estado de México y Puebla, que podrían acelerar la economía y bienestar social de esas regiones para diseminar su efecto después en el resto del país.

Los estados en consideración han demostrado con resultados su candidatura; el estado de Morelos tiene el sexto lugar nacional en productividad agroindustrial y el año pasado obtuvo el primer lugar en crecimiento del sector agropecuario, registrando un aumento anual del 31.6%, además de tener el liderazgo en producción de nopal, higo, rosas, nochebuenas y peces de ornato, teniendo a Estados Unidos, Canadá y países europeos como los principales consumidores. Los demás estados mencionados tienen equiparables bondades que deben potenciarse para seguir haciendo impacto en las exportaciones con nuevos productos y nuevos destinos.

Entre las oportunidades para el desarrollo económico que se presentan está el estrechar lazos con los países del cono sur. Actualmente se está progresando en pláticas con Argentina para estrechar los acuerdos de intercambio, con miras hacia los sectores agrícola y agroindustrial, como se registró en la llamada II Ronda de Negociación para Profundización del ACE 6 (Acuerdo de Complementación Económica Número 6), donde se reconoce que es un avance por mucho conservador, debido a esfuerzos de estabilización por situaciones de déficit, característicamente dentro del ramo automotriz en Argentina.

De lograr avanzar con las iniciativas de ampliación al acuerdo, se aumentaría el dinamismo y comunicación entre ambos países, generando cuantiosas oportunidades para la aceleración de nuestras respectivas economías.

Iniciativas para reducción de costos en plantas industriales

La medición y el análisis aplicado a costos puede darnos claridad y la información necesaria para tomar mejores decisiones, encaminadas a mantener nuestros gastos en su mínima expresión, que podemos traducir en precios más bajos para nuestros clientes o mayor margen de ganancia que será liquidez para nuevos proyectos.


Dentro de los métodos y prácticas que podemos aplicar para reducir costos están:

- No podemos mejorar lo que no podemos medir; una popular frase en el mundo de la ingeniería que es aplicable a múltiples contextos. Como punto de partida o recopilación para corroborar comportamiento a lo largo del tiempo, un registro a detalle de entradas y salidas nos puede ayudar a identificar dónde está concentrada la inversión, los puntos donde hay excesos.

- Priorizar el retorno de inversión (ROI). Dentro de los datos capturados, se deben identificar los elementos de procesos, tecnologías y productos que sean obsoletos, para movilizar el inventario, recuperar espacios y reacomodar rutas críticas para bajar tiempos.

- Buscar la experiencia del staff. Los problemas del día con día son vividos y frecuentemente resueltos por los técnicos y operadores. El involucrarlos en las iniciativas y lluvia de ideas hará que las propuestas sean más sólidas.

- Lograr ahorros en consumo de energía. Van desde una mayor disciplina en el mantenimiento para tener máquinas con óptimo funcionamiento, uso de energía alternativa, hasta la sustitución de equipos o procesos por soluciones más eficientes.

- Trabajar de manera inteligente. Esto se refiere a reducir la variabilidad tiempo y desperdicios en los procesos manuales, ya sea por medio de la automatización o simplificación de los procesos con moldes, fixturas y medidas a prueba de errores.

- Valoración de componentes en inventario. Es inconveniente manejar algunos de los elementos de materia prima y producto terminado en contenedor pequeño, tanto para su manejo interno como su recepción o almacenamiento para posterior embarque a cliente.

Debemos considerar los costos escondidos, servicio de entrega, tiempo para preparar o sustituir contenedores, entre otros. Una alternativa para agua, sustancias químicas o alimento en volumen para uso como materia prima, inventario en proceso y producto terminado, puede ser más efectivo en costos el tener una instalación con tanque industrial para facilitar el surtido directo a la línea de producción por medio de tubería, mayor facilidad para acceso de proveedores y reducción de manipulaciones con vehículos, montacargas para aprovechar al factor humano en otras actividades. Tecnotanques cumple con el propósito de reducción de costos a través del manejo inteligente de sustancias en tanques industriales alta capacidad, que van desde los 5,000 hasta los 40,000 litros de capacidad.