El mal uso del agua, causal de una inferior producción en el campo



La geografía de México es vasta y con alta diversidad, para cubrir los más extremos estados de las zonas desérticas y los manglares llenos de vida. Esta polarización y una serie de hábitos de nuestras comunidades han hecho que el agua se vuelva cada vez más escasa, para consumo humano y para los cultivos agrícolas necesarios para nuestra subsistencia.

Hasta la fecha, el 80% de las tierras que están designadas para el cultivo han sufrido daños por el excesivo pastoreo, abuso de pesticidas y la mala administración del agua; este círculo vicioso se ha mantenido, reduciendo las zonas cultivables, según los datos recopilados por la Comisión de Zonas Áridas (CONAZA), el Programa Nacional Contra la Sequía (PRONACOSE) y la Comisión Nacional del Agua, donde se hace evidente que la escasez de agua es mayormente causado por nuestras actividades industriales, agrícolas y urbanas, independiente a los ciclos naturales de precipitación.

El panorama mundial también refleja la problemática de la degradación de los suelos, con 50% de los terrenos designados a la actividad convirtiéndose gradualmente en desiertos. Los pronósticos para siguientes años es que la capacidad productiva del campo se verá reducida en un 12%, haciendo que se encarezcan los productos hasta en un 30% por el aumento en la dificultad de producirlos y cumplir con la creciente demanda de la población. Las iniciativas internacionales dieron luz a la Convención de las Naciones Unidas para la

Lucha contra la Desertificación, para integrarse a los esfuerzos del Convenio de Biodiversidad Ecológica y la división de las Naciones Unidas para atender al cambio climático, con el fin de reducir los efectos de los asentamientos humanos en nuestro planeta.

En el 2011 se funda la Pronacose y trabajando junto las actividades de los distintos gobiernos estatales, se busca conseguir una mayor eficiencia en el consumo del agua, combinado con mejores técnicas agrícolas, que reduzcan el impacto ambiental y a la vez adoptar a cultivos que saquen mayor provecho de las variaciones climáticas.

El reto para las distintas regiones será el manejo del agua, donde el norte del país tiene limitado el acceso al líquido y la excavación de nuevos pozos hace peligrar el balance actual; en la parte sur dándose el efecto opuesto, donde se tienen excesos e inundaciones por temporal y hace falta mejorar en las medidas para canalizar y almacenar agua para un mejor manejo de la misma.

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