El reto del crecimiento poblacional mundial y la alimentación que necesita


Podríamos decir que los avances tecnológicos en el campo apenas en el último par de siglos comenzaron a traer una evolución a una industria dependiente de técnicas milenarias de cultivo, cuyos resultados fueron suficientes y no necesitaron cambiar sino hasta la actualidad.

De hecho podemos ver en momentos de la historia que grandes potencias son llevadas a su inminente caída por tener problemas al encontrar soluciones para sustentar las necesidades de sus ciudadanos.

El escenario de escasez está por repetirse en nuestros días, pues a partir del siglo XX la población ha estado creciendo a nivel exponencial y no hay señales de nivelarse; se tienen proyecciones que para el año 2050 podríamos llegar a los 10 mil millones de personas, cuya cifra crea un dilema técnico ecológico en tiempos que deseamos cambiar a los biocombustibles, haciendo que la capacidad del sector agrícola sea peleada para fines energéticos y para nuestra alimentación.

De acuerdo a cifras de producción actual mundial, de todos los cultivos solamente se necesitan algunos cereales. 60 por ciento del arroz y trigo y el 30 por ciento de maíz se dedica al consumo humano; según la proyección de la demanda en el 2050, deberíamos producir en esas fechas un 50 por ciento más de lo que se dedica actualmente.

Entre las soluciones inmediatas es aumentar las áreas de cultivo, pero el reto es que muchos espacios que podríamos utilizar no son aptos, por las características del terreno o por afectar zonas ocupadas por bosques y su fauna. Por otra parte, el crecimiento de la mancha urbana va gradualmente invadiendo los terrenos que en algún momento eran áreas cultivables.

Algunas de las soluciones viables es el aumento de la productividad de las áreas de cultivo, ya sea por el aumento de la frecuencia entre sembrado y cosecha por eficiencia en procesos y mejoras para conseguir una temprana maduración de los cultivos, considerando rotación y suplementos a la tierra para que puedan sostener este cultivo acelerado sin empobrecer la tierra.

Aunque los estudios genéticos del maíz y otros cultivos para mejorar su resiliencia ante plagas y fenómenos climáticos producen acaloradas discusiones, es una realidad que el análisis y mejora de cada variedad, traerá oportunidad para los cultivos puedan sobrevivir en lugares de condiciones más adversas, potencializando junto con una eficiente tecnología de sembrado y posterior acopio, y así responder ante las necesidades de todos los países en años venideros, en especial para evitar la polarización de las economías en desarrollo, que podrían recibir el mayor impacto.

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