Estos fertilizantes que se usan en el campo nos hacen daño

Estos fertilizantes que se usan en el campo nos hacen daño
La cantidad de tierra arable es limitada, por lo que los agricultores tratan de aprovechar sus parcelas al máximo. Una de las maneras para sacar el mayor provecho a la tierra cultivable es utilizando fertilizantes orgánicos y químicos que favorezcan el buen crecimiento de las plantas. Sin embargo, algunos de los fertilizantes pueden ser peligrosos para el medio ambiente y para los seres humanos.

Los fertilizantes químicos contienen distintos niveles de nitrógeno, potasio y fósforo (N-P-K), lo que resulta benéfico para las plantas, pero no tanto para las personas que sin saberlo pueden ingerirlos en agua contaminada o en alimentos, ni para el medio ambiente, que se ve afectado de distintas maneras. 

El contacto frecuente o la ingesta de esta clase de fertilizantes pude traducirse, en el caso de los seres humanos, en condiciones serias como hipertensión, enfermedades del riñón y de la piel, y cáncer (cerebro, leucemia, próstata, etcétera). Además de estas condiciones, la presencia de metales como plomo, mercurio, cadmio y uranio en algunos fertilizantes puede provocar osteoporosis, problemas en el hígado y los pulmones.

En cuanto al medio ambiente, el uso de nitritos en los fertilizantes está causando problemas en el ciclo del nitrógeno, que es un proceso natural que añade nitrógeno al suelo. Con el uso de los fertilizantes químicos, la cantidad de nitrógeno aumenta de tal forma que las plantas no absorben el excedente. Esto significa que el nitrógeno que no es absorbido se filtra más en el suelo y comienza a contaminar el agua subterránea. 

El exceso de nitrógeno en el suelo y el escurrimiento de los fertilizantes a través del agua de la lluvia contaminan lagos, ríos y océanos. La presencia de fertilizantes y de nitrógeno excesivo en el agua provoca un crecimiento desmedido de algas, y el resultado de esto es la eutrofización, que no es más que la muerte de la fauna marina a raíz de la falta de oxígeno. 

Estos dos problemas ―el exceso de nitrógeno en el suelo y el escurrimiento― son los que provocan la contaminación del agua destinada para el consumo humano. Aun cuando una persona no trabaje directamente en el campo o en contacto con fertilizantes o productos agrícolas, la presencia de ciertos elementos en el agua es la que puede causar las enfermedades ya mencionadas.

Actualmente, algunos de los fertilizantes químicos populares (N-P-K) son la urea, el fosfato diamónico, el nitrato de amonio, el sulfato de amonio, el superfosfato triple, el nitrato de potasio y el cloruro de potasio. Todos estos presentan riesgos. Para favorecer el crecimiento de las plantas sin dañar al medio ambiente ni la salud de los seres humanos, lo más recomendable es utilizar fertilizantes de naturaleza orgánica, como la composta.



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